Ayer tuve la suerte de participar en una de las ferias sectoriales más importantes a nivel nacional e internacional: Alimentaria, la feria del sector alimentación donde se presentan las novedades en productos gastronómicos así como todo tipo de innovaciones culinarias. Es un placer participar ya que se mezclan dos de mis principales pasiones: el Derecho y la Gastronomía.

Compartí una agradable conversación con dos de los principales blogueros especializados en gastronomía de España: @Garbancita y @futurobloguero con quienes debatimos acerca de aquellos aspectos legales que debe tener en cuenta quien edite un blog de gastronomía, ya sea de recetas o de crítica culinaria.

Aquí dejo una especie de FAQs breves sobre los temas que versó el taller para que sirva tanto a los Food Bloggers que no habéis podido asistir, como a aquellos que mantenéis un blog de cualquier temática:

  1. ¿Si tengo anuncios en mi blog debo estar dado de alta en Hacienda? ¿Y en la Seguridad Social? ¿Si no tengo anuncios también?

Los bloggers más seguidos suelen utilizar, generalmente, tres vías para monetizar su actividad: publicidad directa a través de anuncios en el sitio web, patrocinio con marcas del sector o la asistencia a eventos.

Si derivado del mantenimiento y actualización del blog vas a obtener una remuneración (dineraria o en especie), por pequeña que sea, además de otras formas en las que obtengas ingresos derivados de tu actividad como blogger significa que estás realizando una actividad económica. Esto, con carácter general supone que, si la actividad es continuada, tendrás que darte de alta en el IAE y declarar los ingresos que recibas trimestral y anualmente en las declaraciones de IVA e IRPF.

Además, si la actividad es continuada y se trata de un blog propio (no trabajas como empleado para una marca) deberás, como norma general, estar dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Si bien, en la práctica, se interpreta actualmente por la Jurisprudencia (ojo, esto es solo un criterio que puede cambiar a futuro) que existe habitualidad y continuidad como para exigir el alta en este régimen cuando el blogger obtiene ingresos superiores al salario mínimo interprofesional.

Además, como ejerces una actividad “profesional” deberás indicar en tu blog cierta información mínima exigida por la LSSI y, si tratas datos de tus usuarios o seguidores cumplir con la LOPD y la normativa de cookies.

Teniendo en cuenta lo anterior, la reflexión que deberás hacer es si los ingresos que estás recibiendo por esos anuncios que aparecen en tu blog te compensan como para soportar la carga burocrática e impositiva que acarrean o es mejor mantener un blog limpio de publicidad, pero también exento de obligaciones fiscales y laborales.

  1. ¿Qué derechos de autor tengo sobre el contenido que publico? ¿Qué puedo hacer si alguien se apropia de mis contenidos?

Los bloggers soléis escribir sus propios textos y realizan sus propios vídeos y fotografías, por lo que son autores de estos contenidos. La simple creación de obras literarias y fotográficas concede al autor, sin necesidad de realizar ningún trámite de registro, dos clases de derechos. Por un lado, tienes derechos morales, entre los que destacan la posibilidad de que se te cite como autor, y la facultad de evitar alteraciones en tu obra. Asimismo, dispones en exclusiva de los derechos de explotación, es decir, puedes publicar la obra, hacer copias de la misma, repartir las copias o subirlas a una página web, entre otras actuaciones.

Si un tercero quiere realizar los actos de explotación mencionados, necesitará la autorización de la persona que las creó y deberá indicar su nombre como autor. Si el tercero no procede de este modo, como sucedería si, por ejemplo, publica el contenido en un post de un blog diferente a la original, el autor podrá solicitar al tercero que retire el post y que le indemnice por haber explotado su contenido sin permiso y sin mencionarle como autor.

Para asegurar el éxito de estas reclamaciones, resulta conveniente registrar los contenidos, así como contar con evidencias (capturas de pantalla certificadas, por ejemplo). Si bien es cierto que no es necesario para obtener los derechos de propiedad intelectual, es muy recomendable hacerlo para poder disponer de una prueba que fortalezca la reclamación.

Consejo: utiliza solo contenido original y pide permiso para utilizar aquel contenido que no es tuyo. Indica en tu blog cómo se puede utilizar tu contenido y así limitas su uso.

  1. ¿Puedo proteger mis recetas por propiedad intelectual? ¿Tiene sentido el concepto de propiedad intelectual en Internet, cuando gran parte del contenido está replicado con sutiles cambios semánticos?

La propiedad intelectual protege cualquier creación artística (i) original y (ii) expresada en un soporte. Partiendo de esta base, resulta difícil mantener que una creación culinaria pueda ser original, es decir, diferente a todo lo anterior y reflejo de la personalidad de su autor. En algunas circunstancias podría plantearse la protección de los platos de alta cocina, pero en ningún caso la de recetas tradicionales o ampliamente extendidas, puesto que su originalidad es inexistente y lo que aporta el cocinero son técnicas o variaciones nuevas para llegar a un similar resultado.

Lo que sí podría protegerse es la presentación o emplatado de las recetas, ya que los ingredientes comestibles que la forman pueden haberse dispuesto de una manera suficientemente artística y original, no siendo relevante el carácter efímero de la obra.

En la práctica, lo que suelen hacer los cocineros de primer nivel es presentar sus innovaciones en ferias, donde dejan constancia de ser los primeros en realizar un tipo de receta, de técnica o el uso de un nuevo ingrediente a efectos de reconocimiento profesional, siendo muy conscientes de que posteriores interpretaciones de sus platos serían conforme a Derecho.

  1. ¿Puedo mencionar las marcas de los productos que utilizo en la elaboración de la receta? ¿Puedo enseñar las marcas en los videoblogs?

A la hora de elaborar vídeos de recetas, es muy habitual que los bloggers utilicen ingredientes de determinadas compañías, cuyas marcas aparecen en los vídeos de manera directa o indirecta. Es posible que el blogger aluda expresamente a la marca para resaltar sus características, que interactúe con el producto o que simplemente disponga el envase en un lugar visible. Estas actuaciones pueden llegar a considerarse de actos de publicidad encubierta o de emplazamiento de producto (product placement) en caso de que recibas una contraprestación por usar ese producto en tu receta.

La diferencia entre la publicidad encubierta y el product placement reside en la intensidad de la promoción: mientras que la primera persigue convencer al público para que compre el producto, la segunda únicamente presenta el mismo, pero sin que exista una carga promocional adicional.

La realización de actos de publicidad encubierta podría ser problemática. Sin embargo, los bloggers que publiquen vídeos de manera ocasional pueden realizar actos de product placement sin ningún tipo de limitación, ya que no les resultan aplicables las restricciones establecidas a los prestadores de servicios de comunicación audiovisual.

Generalmente, la mención expresa de las marcas de los productos utilizados no requiere la previa autorización de los titulares de la misma, ya que dicha mención no constituye un acto de explotación ilícito, aunque siempre queda a discreción de la marca el que permita la mención ya que en ocasiones puede considerar que el blogger se está aprovechando de su reputación (i.e. “receta de tarta de crema de chocolate” vs “receta de tarta de Nutella”). Sin embargo, esta cuestión varía en el caso de marcas vulgarizadas, es decir, de marcas que han perdido en cierto modo su distintividad, pasando de identificar un producto determinado de cierta compañía a ser utilizadas para referirse a todos los productos de esa clase. Los ejemplos más típicos de vulgarización de marca son los de Kleenex, Albal, Gomina o Rimmel. La vulgarización puede desembocar en la caducidad de la marca, por lo que los titulares de las mismas suelen ser bastante proteccionistas, tratando de evitar dicha caducidad, aunque se han dado casos como el de los titulares de la marca “gominolas” que obligaron a retirar el uso de esta palabra en las recetas de “caramelos de goma”.

  1. ¿En una crítica a un restaurante o un cocinero, puedo decir lo que opino amparado en la libertad de expresión o existen algunos límites?

La libertad de expresión es, como todos los derechos y libertades fundamentales, relativa. Es decir, no puede esgrimirse en todo caso y bajo cualquier circunstancia, ya que puede verse limitado cuando entra en conflicto con otros derechos fundamentales. En el caso de las críticas gastronómicas, el crítico puede exponer libremente su opinión, pero siempre y cuando no vulnere el derecho al honor y la reputación del restaurante o cocinero que ha preparado el plato.

En Francia, de hecho, ya se han dictado algunas sentencias que condenan a bloggers que habían publicado críticas profundamente negativas a reparar los daños causados.

  1. ¿Puedo, además de enseñar cómo preparo mis recetas, vender mis platos a quien los quiera probar? ¿Qué tengo que hacer para montar un servicio de cátering?

Con el auge de los modelos de negocio basados en la economía colaborativa, son muchas las start ups y personas físicas que han tratado de implantar servicios de envío de comida casera a domicilio. Estos emprendedores se topan con diferentes barreras legislativas, entre las que destaca la necesidad de preparar los platos en un espacio normalizado en cuanto a dimensiones, superficies e instrumental. La normativa no permite, en definitiva, la comercialización de productos elaborados en domicilios particulares que no reúnan ciertas garantías sanitarias. Para comenzar la venta de esta actividad, será necesario obtener una licencia sanitaria conforme a las normas específicas de cada Comunidad Autónoma.
*Deja otras cuestiones que tengas sobre aspectos legales que afecten a tu blog en los comentarios de esta entrada y estaré encantado de responderlas.